Hoy me senté abajo de la ducha y me quedé dormida. Sentada con las piernas cruzadas y recostada contra la pared soñé contigo pero un tigo que no eras vos y un mundo que no era mío. Ya hace meses que no cumplo nuestro trato de mandarte un mail cada vez que aparecés en mis sueños. Hace meses que esas historias mueren en mi libreta de la mesa de luz y no te aviso que viniste. Mi próximo amor será la despedida que nunca fue de un ayer que sigue siendo.

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