Pasamos años persiguiendo la identidad: libros, trabajos, familia, amigos, valijas, bondis y aviones. Cada tres domingos el futuro de mi mente cambia de manera radical. Tengo el alma errante y la espalda mucho más cansada que la de los 20, no hago deporte, como mal y tomo poca agua. Tengo pocas certezas pero no necesito más que estas. La incertidumbre es mi dosis de adrenalina, me gusta mucho saber pero no quiero saberlo todo. A veces me siento tan simple y evidente y otras veces soy mi enigma. Ayer miré la sombra de las hojas del árbol del balcón asomarse y bailar a través de mi ventana. La belleza de los simple a veces me emociona. Lo preciosa que es la palabra precioso me emociona. Recordar la dulzura de mis gatos y el sabor de este chai latte. Tengo esperanzas de un camino sinuoso pero firme. Lo precioso me hace bien.

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