Necesito un día de honestidad, para que las sábanas de esta cama sepan lo que realmente pasa.
Necesito honrar esta tristeza, la desdicha de saberme sola y débil en un mundo para los fuertes.
No está mal estar tan rota, no me culpo, ni te culpo. Nos rompimos juntos y nos amamos rotos.
Hoy no me quiero poner ropa, hoy no me voy a peinar ni me voy a cepillar los dientes. Voy a llorar abrazada a la almohada como antes lloré abrazada a tus piernas. Me arrodillo y lloro y me arrastro y grito. Grito en silencio, lloro a los gritos.
Llamo a tu madre y le pregunto cómo estás, y ella dice, la única que sabía eso eras vos, y yo hago como que me río con el teléfono empapado de lágrimas.
Llamo a tu abuela que dice tener miedo de morirse, y yo no le digo nada, pero yo también tengo miedo de que se muera y no estar para abrazarte.
Me dicen que las llame más seguido, que me extrañan, que todos me extrañan, y yo pienso, ¿me extrañás?
Llevo el pelo enmarañado como símbolo del amor que nos tuvimos. Guardo mil mails en borradores.
El mundo no es tan grande ni vos estás tan lejos, y yo no estoy tan viva ni vos estás tan muerto.

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