Con el corazón en la mano me despido de mi casa y mi amor. Me alegra sentir tanto, escarbar entre recuerdos, revolver cajas y cajas de dibujos y amor, leer, recordar, abrazarse. Qué sanador compartirlo con la otra mitad de lo que fui todos estos años, mi compañero de equipo y de tanta vida. Qué viaje intenso fue hasta hoy y qué miedo todo lo que vendrá.
Mudarse de país es como abrir el pecho.
Me siento libre y poderosa aun con todas estas lágrimas saladas.

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